Salimos a Preguntar...
Con la
intención de conocer qué sabe el común
de la gente sobre la violencia que sufren las mujeres en el contexto de
las relaciones familiares. Propuesta realizó una serie de
preguntas a modo de encuesta callejera a varones y mujeres; 279
personas en total.
El 97% reconoce a la violencia como un delito y dice
saber que existen mujeres maltratadas, aunque sólo el 67%
acepta conocer algún caso.
Con referencia a los motivos por los cuales un varón
maltrata, el 58 % considera que se trata de un enfermo, un 39 % piensa
que el maltrato es una conducta aprendida, que se origina y responde
también a problemas personales.
Continúa
vigente el mito de la enfermedad como causa.
La enfermedad, el abuso del alcohol y las drogas fueron la primera
explicación dada, ya que los primeros contactos de los
profesionales con las situaciones de maltrato llegaron a
través de las mujeres víctimas, que de alguna
manera justificaban la conducta violenta de sus maridos,
atribuyéndola a la enfermedad.
La violencia masculina, comenzó a explicarse desde la
psicopatología, lo cual contribuyó a sostener el
mito y a quitarle responsabilidad a la conducta violenta impidiendo su
penalización.
En la
década del 70 se tipificó la violencia familiar
como fenómeno psicosocial. Las investigaciones comenzaron a
mostrar la dinámica de las relaciones familiares violentas,
la incidencia de haber sido víctima o testigo de violencia
en la repetición de la conducta violenta, las relaciones de
la dominación masculina en el marco de una sociedad
patriarcal, la construcción de la identidad masculina, las
múltiples causas que generan y sostienen la violencia, pero
el mito persiste y la magnitud del problema sigue oculto.